Jesucristo no era finlandés

Me gustan las personas mayores porque llevan consigo muchas experiencias de la vida y sabiduría. Es fácil hablar con ellos y ellas.

Estaba yo en una plaza de Helsinki esperando a que empezara una manifestación y veo el rostro bondadoso y sonriente de un señor. Es decir, de un señor con el que me gustaría intercambiar un par de palabras. Me le acerco y le pregunto si tambián él asiste a la misma actividad.

Me responde que sí y dice que está allí, para entre otras cosas, escuchar las palabras de Irja askola, Obispa de Helsinki. (En la Iglesia Luterana también las mujeres ocupan cargos elevados en su iglesia.)  Al mismo tiempo se nos une otra persona que nos ofrece guisantes y dice ser Pastora de la Parroquia de Kallio.

Hasta entonces me doy cuenta de que el señor con el que hablo lleva una camisa negra con cuello de sacerdote. El señor se presenta como el Obispo de la Iglesia Católica de Helsinki!  Estoy conversando con el obispo Teemu Jyrki Juhani Sippo! Me le presento como una ovejita descarriada.   Le digo que al norte de Nicaragua, y gracias a mi abuela, me familiaricé con las ensenanzas del catolicismo. Luego, durante los años de Cuba, la religión se me esfumó.

Conversmos sobre Cuba y sobre que a pesar de que ha sido difícil, ya hay signos de progreso. Hablamos sobre el Papa Francisco y sobre el significado de su elección para los feligreses de America Latina. Estamos de acuerdo en que es una luz de esperanza.

Le pregunto a ambos, a la pastora y al obispo, que por qué ellos están en esa actividad y me responden que todos podemos vivir en armonía y que tampoco Jesucristo nació en Finlandia. Vamos a participar en una manifestaci+on por una sociedad multicultural y justa.

La pastora tiene que irse, tiene prisa y le pregunto al obispo Sippo si acepta posar conmigo para una foto. Me dice que sí. Le pregunto a un señor que está cerca si él nos puede tomar una foto. Despues de eso nos despedimos.

Piispa

El obispo Teemu Sippo y yo en la manifestación por una Finlandia multicultural y abierta, en Helsinki el 28.7.2015

Le agradezo y pregunto a nuestro fotógrafo que por qué él ha ido a esa actividad. Me responde que su hijo está casado con una cubana y la pareja tiene dos hijas. Los saludo.

La joven madre cuabana es de Santiago de Cuba, de la misma ciudad donde yo viví y estudié periodismo cuatro años en la universidad. El encuentro fue alegre y amenizado con la dulce música de las risas y juegos de las dos bellas niñas del matrimonio. También me gustan los niños y niñas por su inosencia y alegría.

Abajo aparece el dicurso de Irja Askola, bispa de Helsinki, en esa manifestación del 28.7.2015 en Helsinki.

”Jeesucristo no hablaba finlandes”

Me siento alegre al poder estar con ustedes. Una Finlandia multicultural, abierta e igualitaria no debería ser solamente un sueño sino la realidad que queremos y hacemos al estar aquí .

La Finlandia multicultural no es una idea de nuestra generación. Al abogar por una Finlandia multicultural nos incorporamos a las historias de triunfos de Finlandia, a las ideas de nuestros antepasados y nuestras antepasadas. La vida cultural y económica de Finlandia siempre se ha enriquecido de las interacciones internacionales. El visitante, el que llega no ha sido amenaza sino posibilidad.

¿Por qué deberíamos desperdiciar esta riqueza que pertenece a lo propio finlandes? ¿Por qué nos hemos convertido en tan temerosos? ¿Qué es lo que nos ha pasado y ha hecho que nuestra identidad sea tan débil y sintamos que la diversidad amenaza su existencia?

Como cristiana, digo no al discurso de odio y amenazas. Como punto de partida, el cristiano es un ciudadano global. Jesucristo no hablaba finés y Luther no sabía nada de nuestra patria.

Como cristiana me uno a los que defienden los derechos humanos y a los que abogan por la paz entre las religiones. Las creencias de otros no amenazan mi creencia ni la de mi religión. Nuestra apertura no debe convertirse en ingenuidad en la que la violencia, la sumisión de la mujer y el acallamiento a las personas es aceptado.

Quiero vivir en una Finlandia, donde nos necesitamos unos a otros, donde nos interesamos por los demás y donde sentimos las heridas y sueños de los demás.

Este sueño nos transporta hacia una Finlandia de casi cien años, a una Finlandia que tiene un corazón abierto”.  

En finlandés.

En el año 2013 en Finlandia habían unos 12 500 católicos.

A mi abuelita que en paz descanse.

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