Nicaragua no merece la represión de Ortega

Me fui a la cama queriendo dormir pero, en vez de contar ovejas, me puse a contar muertos, heridos, desaparecidos…
En Nicaragua continúan las manifestaciones contra el gobierno de Ortega. En el país no reina la paz.

Ayer el presidente habló al pueblo y tildó a los manifestantes de delincuentes y vándalos. El mayor criminal en Nicaragua es el presidente. Los manifestantes son jóvenes que protestan en contra de medidas injustas. Ahora también se manifiestan contra la represión, la censura, la prepotencia, el poder absoluto, el nepotismo y la corrupción.

Las manifestaciones pasíficas que empezaron el miércoles pasado, se tranformaron en campos de batalla. Ortega envió a jóvenes que apoyan su política a pelear con los manifestantes, no son jovenes sandinistas sino orteguistas. Como si esto no fuera suficiente luego enviaron a la policía a reprimir las manifestaciones. Las consecuencias son nefastas. Nadie debió morir por decir lo que piensa.

Orteguismo y sandinismo son dos cosas diferentes. En las manifestaciones también hay sandinistas, esos sandinistas que no aceptan la mano dura e incoherencias de Ortega. Uno de los sandinistas más conocidos que hoy está en contra de Ortega es el periodista Miguel Mora. Mora es el director del canal de televisión independiente 100% Noticias. Mora se negó a la petición de no publicar nada sobre las manifestaciones. Se negó a esa petición y su canal de televisión fue censurado. También otros dos canales televisivos perdieron su señal debida a la censura. Algunos de los periodistas de medios oficiales han renunciado a su puesto de trabajo porque consideran que lo que les piden va en contra de su moral profesional.

Este es un momento crucial para los nicaragüenses. O aceptamos en silencio la injusticia o la condenamos abiertamente. De ninguna manera aceptaremos en silencio lo que pasa en Nicaragua. Creía que la censura, la intimidación y la ignominia de su propio pueblo eran cosas del pasado. Imaginaba que el objetivo principal del gobierno actual era sacar a Nicaragua de la pobreza. Estaba equivocada.

En marzo pasado la Embajada de Nicaragua en Finlandia me entregó un diploma en reconocimiento por todo el trabajo público que realizo en Finlandia. Acepté ese reconocimiento porque pensaba que yo podría servir de puente entre nuestros pueblos. Claro que estoy dispuesta a servir de puente entre el pueblo de Nicaragua y el de Finlandia, pero no quiero ser puente del gobierno actual de Nicaragua. Mi Nicaragua no es la Nicaragua de Ortega sino la Nicaragua de los nicaragüenses que respetan la democracia, los derechos humanos y la libertad.

Ayer vi un video de unos jóvenes poniéndole a la estatua de Sandino una bandera de Nicaragua en el cuello. ¿Por qué a los que dicen llamarse sandinistas se les olvidó el ensamiento de Sandino?

“El hombre que de su patria no exige un palmo de tierra para su sepultura, merece ser oido, y no sólo ser oido sino también creido”. “ Augosto César Sandino

Sos
Este texto ha sido publicado en finés en: Nicaragua ei ansaitse Ortegan sortoa

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